dietas cetogénicas

Dietas Cetogénicas o Dietas sin Hidratos de carbono


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Dietas Cetogénicas, Dietas sin Hidratos de carbono

Las dietas sin hidratos de carbono o dietas cetogénicas son dietas en las que no se ingiere ningún alimento con hidratos de carbono o se ingieren alimentos con muy pocos hidratos.

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La base correcta de la alimentación deben ser los hidratos de carbono, que deben aportar al menos la mitad del total diario de energía. Cualquier dieta que no respete este principio debe ser evitada.

Las dietas sin hidratos carecen de fundamento científico, no fomentan hábitos alimentarios correctos y producen un efecto rebote bastante exagerado.

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Reparto de macronutrientes de las Dietas Cetogénicas

Dieta de Atkins

Extremadamente conocida, pero en absoluto original, pues su precursora llamada Dieta de Banting, procede del año 1863.

Consiste en reducir al máximo la ingesta de hidratos de carbono -cereales, féculas, leche y derivados, legumbres, azúcar…- sin limitar el consumo de grasas: margarina, aceites, etc; o proteínas: carnes, pescados, huevos, etc.

Además deben realizarse unas 6 comidas al día, una comida cada 3 ó 4 horas.

Un ejemplo de un día podría ser:

Desayuno: huevos con jamón o bacon, tortilla, pescado ahumado, filete
Comida: Bistec con ensalada, asado de cerdo con verduras, trucha, filete de ternera con queso…
Cena: Pollo asado, cordero con guisantes, cóctel de gambas con mayonesa …

Analizando la dieta podemos observar que aproximadamente un 60-70 % de la energía procede de las grasas y un 30% de las proteínas y tan sólo un 3 al 5% es energía que proviene de hidratos de carbono.

Según su autor, la dieta rica en grasas promueve la secreción de acetona en el organismo movilizando las mismas, lo que produce saciedad y por tanto disminución de peso.

También asume la imposibilidad de que las grasas se acumulen sin presencia de hidratos de carbono. Es decir, si el cuerpo no posee hidratos de carbono, que son la fuente diaria de energía, utilizará las grasas. Según esta dieta, por tanto, no hace falta contar las calorías, si no los hidratos de carbono.

Se ha demostrado que es cierto que esta dieta hace perder más peso que una dieta mixta equilibrada. Sin embargo, parte de esa pérdida se debe a pérdidas de agua y musculatura.

La pérdida de agua es explicable de la siguiente forma:

El organismo metaboliza los hidratos de carbono hasta degradarlos a glucosa, que es fácilmente almacenada como glucógeno en músculo e hígado. Pero para ello, nuestro cuerpo necesita acumular agua en el proceso. Estas reservas de glucógeno, se gastan rápidamente sobre todo al principio de comenzar la dieta, debido a la ausencia de hidratos de carbono en la propia dieta.

Al degradarse este glucógeno a glucosa para ser utilizada y permitir el normal funcionamiento del cuerpo, se libera esa agua almacenada con el glucógeno. Se pierde peso correspondiente en parte a esta agua. Esto hace que al inicio de la dieta, la pérdida de peso sea elevada en comparación con otras dietas. Una vez se las reservas de glucógeno se han casi agotado, la pérdida de peso se hace menor.

Cuando se deja la dieta se obtiene un efecto rebote muy importante:

Cuando se vuelve a ingerir hidratos de carbono, el cuerpo vuelve a almacenar glucosa en forma de glucógeno como parte de su funcionamiento normal, y motivado por el estrés al que se le ha sometido por la ausencia de hidratos de carbono.

Igual que al inicio de la dieta se pierde peso rápidamente, una vez se deja la dieta el peso se recupera muy rápidamente al volver a la normalidad, al volverse a acumular glucógeno y el agua que éste contiene.

El cuerpo posee numerosas formas que garantizan su integridad y mantenimiento de todas las funciones corporales. Cuantas más veces se haya sometido la persona a esta dieta, mayor será el estrés que sufra el cuerpo e intentará recuperar sus reservas con mayor rapidez.

Tras varias veces de ciclo de dieta y no dieta se observa que el peso ha aumentado considerablemente en cuanto al peso inicial con la primera dieta.

Si alguien piensa que la solución es simplemente no volver a ingerir hidratos de carbono y mantener una dieta sin hidratos de por vida, no es posible, por las graves consecuencias nutricionales que esto conllevaría: algunos órganos y especialmente el cerebro sólo pueden utilizar glucosa como fuente de energía, proveniente de los hidratos de carbono.

Las restricciones de hidratos de carbono a medio plazo pueden producir lesiones irreversibles. Además los músculos en general sufren un desvanecimiento de fuerza, por lo que la actividad diaria se vuelve más y más pesada, siendo la actividad deportiva imposible.

La pérdida de masa muscular puede deberse a varios factores, entre ellos la falta de la energía que el músculo necesita, es decir, la glucosa.

Aunque también puede utilizar grasa, es un proceso más lento y no tan inmediato, por lo que parte del músculo se fatiga y se degrada, a pesar de la alta ingesta de proteínas de esta dieta.

Además la dieta produce una sobrecarga hepática, producida por la ingesta excesiva de grasas y proteínas, así como al intentar compensar la falta de glucosa vital para nuestro organismo, produciéndola mediante complicados procesos. Estos procesos producen residuos metabólicos desembocan en lo que se conoce como acidosis metabólica. La acidosis es la consecuencia de la concentración de cuerpos cetónicos en sangre y que se eliminan por la orina, así como de acetonas en el aire espirado.

Características:

  • Dieta sin hidratos de carbono
  • Prohíbe la ingesta de hidratos de carbono
  • No hay límites con grasas ni proteínas
  • Deben hacerse 6 comidas diarias o tentempiés
  • No saltarse el desayuno
  • Prohíbe el alcohol, ya que supone que actúa como carbohidrato
  • Promueve el ejercicio físico

Inconvenientes:

  • Muy desequilibrada
  • Trastornos lipídicos severos: hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia
  • Muy baja densidad de nutrientes
  • Muy pobre en fibra
  • Requiere utilización de laxantes
  • Requiere megadosis de vitaminas y minerales
  • Monótona
  • Produce daño hepático
  • Mal aliento
  • Aumento ácido úrico
  • Sobrecarga renal
  • Hipopotasemia
  • Posibles arritmias cardíacas
  • Déficit nutricional
  • Posible obstrucción intestinal

Dieta de Pemmington

Permite el libre consumo de proteínas y lípidos, con baja ingesta de hidratos de carbono. Se basa en la ingesta de carnes complementada con mantequilla y zumos de fruta.

Dieta de Lutz

Limita los hidratos de carbono aunque no es tan intransigente como la dieta Atkins que los excluye totalmente.

Lutz es autor de la obra “Vivir sin pan”. En este libro el autor asegura que por el hombre a lo largo de la historia se ha comportado como un ser carnívoro, por lo que sus enzimas digestivas no han podido evolucionar y readaptarse a otra alimentación.

Por ello el consumo de hidratos de carbono estaría un poco en contra de su filosofía.

Características:

  • Limitar la ingesta de hidratos de carbono, pero no la prohíbe
  • No hay límites con grasas ni carnes

Inconvenientes:

  • Muy desequilibrada
  • Trastornos lipídicos severos: hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia
  • Muy baja densidad de nutrientes
  • Muy pobre en fibra
  • Requiere utilización de laxantes
  • Requiere suplementos de vitaminas y minerales
  • Monótona
  • Posible daño hepático
  • Mal aliento