queso

Queso: Valor nutricional


El queso es un alimento fresco o curado, fruto de la coagulación de la leche y posterior separación del suero.

Existen ciento de tipos de quesos en función de la leche utilizada, la maduración, microorganismos añadidos, etc.

Es fuente importante de calcio y proteínas. Pero también de grasas.

¿Cuánto queso podemos consumir? ¿Qué quesos son más grasos?

Queso: Valor nutricional

Clasificación de el Queso

Según su procedimiento de elaboración, se clasifican en quesos frescos, quesos afinados, madurados y fermentados y quesos fundidos.

Más común y práctica es su clasificación según su contenido graso, en función del contenido total en grasas calculado sobre el extracto seco -es decir, sin agua-. Según esta clasificación, encontramos:

  • Queso Doble Graso, con un mínimo de grasa del 60%
  • Queso Extragraso, con un contenido mínimo del 45%
  • Queso Graso, con contenido mínimo del 40% de grasa
  • Queso Semigraso, que contiene un mínimo de 25%
  • Queso Magro, con un contenido que como máximo puede alcanzar el 25% de grasa

Los quesos fundidos deben contener al menos 40% de grasa, como los quesos grasos

Esta clasificación nos permite intuír que el queso es un alimento muy rico en grasa.

En cuanto a los quesos magros y en concreto el queso fresco y “tipo Burgos”, su contenido en grasa no suele ser inferior al 15% a menos que se trate de una versión de queso bajo en grasa o “light” o que sea 0%.

Es aconsejable revisar el contenido graso en el etiquetado nutricional para asegurarse que realmente contienen una cantidad aceptable para nuestros propósitos dietéticos.

Todos los quesos -a menos que sea 0 %- aportan un mínimo de 15% de grasa

Valor nutricional de los quesos más comunes

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Conclusiones

El queso es un alimento muy rico en grasa cuyo consumo debe ser ocasional, especialmente en personas con exceso de peso. También contiene colesterol y sal, por lo que debe moderarse su consumo en diabéticos e hipertensos.

Para reducir el contenido de grasa, sal y colesterol en la dieta sin disminuír el aporte de calcio, pueden sustituirse por versiones de quesos frescos, desnatados y 0%, requesón o por la amplia variedad de productos lácteos disponible cuyo contenido en grasas es 0%, como en los yogures actuales, además de leche desnatada y semidesnatada.

La oferta para alcanzar las recomendaciones de calcio en caso necesario puede completarse con el consumo de alimentos enriquecidos en calcio, que pueden ser beneficiosos si se toman bajo supervisión, en base a una dieta equilibrada y variada y nunca como sustitutos de una dieta deficiente o desequilibrada.

Está completamente desaconsejado el consumo de alimentos enriquecidos en calcio o de suplementos de calcio sin supervisión, ya que la ingesta excesiva de calcio puede producir alteraciones y enfermedades.

El consumo excesivo de calcio (como el de otros minerales y vitaminas) está asociado a problemas de salud que pueden ser graves.

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